
Un momento inconsciente, casi escalabroso, el instante en que sujeto la inactividad espacial que somete a los cuerpos a un silencio intrépido ....donde encendemos nuestros cigarros y empezamos a charlar por un espacio virtual que se superpone al romanticismo nauseabundo, nos reímos casi maqueavélicas ambas de esta vida casi absurda, el momento de la devolución que no llega. Y sí, volvemos a reir esta vez de manera alarmante ya a los veintitantos y recién saliendo de nuestros cascarones ...cada una en su territorio, y el príncipe virtual que no aparece, a ver si arreglamos el mundo, a ver si escuchamos alguna vez ....Oh darling please believe me!

